RISPE aprueba los Principios para Mejorar el Empleo y la Formación de las Mujeres

La Red Iberoamericana de Servicios Públicos de Empleo (RISPE), formada por 17 países, ha adoptado los Principios Básicos Comunes para Mejorar el Empleo y la Formación de las Mujeres, reafirmando el compromiso de los países miembros con la promoción de la igualdad de género en los mercados de trabajo.

RISPE Principios Básicos Comunes para Mejorar el Empleo y la Formación de las Mujeres

Los países que integran la Red Iberoamericana de Servicios Públicos de Empleo (RISPE) — por orden de adhesión España, Costa Rica, Chile, Cuba, Portugal, Colombia, Uruguay, Brasil, Ecuador, Panamá, México, República Dominicana, Perú, Honduras, Bolivia, Paraguay y Guatemala— aprobaron en la VI Asamblea de la RISPE, celebrada en Madrid el 23 de febrero de 2026, los Principios Básicos Comunes necesarios para Mejorar el Empleo y la Formación de las Mujeres, elaborados a partir de los documentos nacionales sobre “El empleo de las mujeres: datos básicos e iniciativas".

El acuerdo parte del reconocimiento de que los desafíos relacionados con el empleo y la formación afectan de manera desigual a las mujeres y se manifiestan con distinta intensidad en los diferentes países de la Red. El documento identifica los principales factores que obstaculizan la empleabilidad de las mujeres:

  1. Brechas de participación y desempleo, con un acceso desigual al empleo y mayores tasas femeninas en el desempleo de larga duración.
  2. Barreras estructurales y normas sociales, que incluyen la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados y los prejuicios que limitan el acceso a cargos directivos y la presencia femenina en sectores de alta demanda.
  3. Calidad del empleo y desigualdad salarial, debido al peso de las mujeres en el sector informal y a la persistencia de la brecha salarial.
  4. Obstáculos legales y de seguridad, tanto por la existencia de barreras legales que restringen su plena participación económica como por la falta de marcos robustos contra el acoso sexual y la violencia de género en el trabajo.

A ello se añaden factores de desigualdad acumulativos (raciales, étnicos, socioeconómicos), que exigen medidas específicas para los colectivos donde confluyen distintos factores de discriminación.

La  Red subraya así mismo la importancia de la coordinación y articulación de todos los actores del mercado laboral, de favorecer la cooperación internacional y promover el intercambio de buenas prácticas, y de que los principios se adapten a las diferentes necesidades e intereses de las mujeres y a la situación de cada país.

Los principios básicos comunes aprobados por la VI Asamblea de la RISPE son: 

1. Importancia de trabajar por la igualdad de oportunidades, de derechos y no discriminación en el empleo: articulación interinstitucional.

Promueve tratar a mujeres y hombres de forma equitativa, prevenir la discriminación directa e indirecta, garantizar procesos imparciales libres de sesgos de género, asegurar condiciones de igualdad y avanzar hacia la formalidad en el empleo. Destaca además la articulación interinstitucional con diferentes administraciones para mejorar la inserción laboral y la calidad de los servicios.

2. La orientación y la información como pilares de la actuación

Subraya el papel esencial de los Servicios Públicos de Empleo y su personal especializado para orientar, informar y apoyar a las mujeres, identificar perfiles e intereses y definir objetivos profesionales mediante un itinerario personalizado para la mejora de su empleabilidad, libre de estereotipos y acompañado durante todo su desarrollo.

3. Acceder a la Educación, Formación, capacitación, adaptada a las necesidades del mercado de trabajo y continua a lo largo de la vida

Defiende la formación como herramienta para la inserción y el desarrollo profesional, con acceso equitativo y programas adaptados a la realidad de las mujeres, incluyendo la participación en sectores tradicionalmente más masculinos (como los campos científicos, tecnológicos, ingeniería y matemáticas, STEM, o economía verde), además de medidas que favorezcan la conciliación.

4. Facilitar la conciliación corresponsable entre vida laboral, personal y familiar

Plantea políticas de conciliación accesibles, horarios flexibles, licencias parentales, medidas de apoyo a la crianza y acciones que permitan compatibilizar el empleo con las responsabilidades familiares. Añade la importancia del apoyo a las empresas en la creación de soluciones de conciliación.

5. Promover la inclusión de mujeres en situación de mayor vulnerabilidad

Insiste en priorizar la atención, apoyo, formación y empoderamiento de mujeres pertenecientes a grupos más vulnerables, reforzando los itinerarios personalizados. Resalta especialmente el desarrollo del principio de interseccionalidad, implementando medidas de acción positiva para aquellas mujeres en las que confluyan diversos factores de discriminación.

6. Contribuir a la autonomía económica y el empoderamiento de las mujeres

Propone asegurar el acceso al empleo formal y sostenible, favorecer la formación en áreas estratégicas y impulsar programas de asesoramiento, formación técnica y financiera, financiación y acompañamiento para mujeres emprendedoras, especialmente en ámbitos rurales, migrantes o en riesgo de exclusión social.

7. Importancia del reconocimiento del trabajo de cuidados no remunerado

Impulsa reconocer el valor económico y social de los cuidados, promover su redistribución, visibilizarlos y apoyar con servicios públicos, compensaciones y sistemas flexibles que faciliten la participación en el mercado laboral.

8. Fomento de la participación, el liderazgo y el acceso a puestos de decisión

Fomenta la participación de las mujeres en todos los sectores y su presencia en puestos de decisión y liderazgo, para asegurar la transversalización del enfoque de género en la toma de decisiones, eliminando barreras y facilitando su progresión profesional.

9. Sensibilización y formación del entorno empresarial y sindical

Promueve el cambio cultural y entornos inclusivos, con especial atención a consolidar protocolos de protección y mecanismos efectivos de denuncia y sanción frente a la violencia y el acoso, así como garantizar la salud, seguridad y bienestar laboral.

10. Enfoque territorial y adaptado a contextos específicos

Propone mejorar la prospección del mercado de trabajo y diseñar políticas ajustadas a cada territorio, incorporando la perspectiva de la multiculturalidad, interculturalidad e inclusión, con especial énfasis en mujeres rurales, indígenas y afrodescendientes.

11. Importancia del diálogo social para la elaboración e implementación de las políticas de fomento del empleo de la mujer

Resalta el papel de los interlocutores sociales en la identificación de competencias requeridas por los empleadores, su aportación al desarrollo formativo, la transición de la economía informal a la formal y la negociación colectiva, clave para mejorar la calidad del empleo y reducir brechas de género.

12. Transparencia, información, seguimiento y evaluación de impacto de las medidas

Plantea establecer sistemas de evaluación y producir información desagregada que permita identificar brechas, orientar la toma de decisiones y evaluar el impacto de las políticas y programas de empleo y formación dirigidos a mujeres, así como difundir buenas prácticas.

 

Para más información, accede al documento completo Principios básicos comunes necesarios para mejorar el empleo y la formación de las mujeres de la Red Iberoamericana de Servicios Públicos de Empleo (RISPE)